Elcano






Elcano
Nuria Barrios

Nuria Barrios

Madrid, 1962
Autora de las novelas Todo arde, El alfabeto de los pájaros y Amores patológicos, de los libros de relatos Ocho centímetros, El zoo sentimental y Balearia, y de los libros de poemas La luz de la dinamo, ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, Nostalgia de Odiseo y El hilo de agua, ganador del Premio Ateneo de Sevilla.
Firma Nuria Barrios

LA ARQUITECTURA EXCEPCIONAL

Julio Cano Lasso, un arquitecto tan respetado como sensato, declaró en cierta ocasión que era contrario a las viviendas tristes. El edificio Elcano tiene una clara voluntad plástica y posee un ambiente alegre y luminoso. Con forma de trasatlántico, apunta su curvada proa de tres alturas al encinar y los pinos de la localidad madrileña de Las Rozas. Cano Lasso lo diseñó en 1992, un año después de recibir la Medalla de Oro de la Arquitectura, premio que reconocía el equilibrio y la vocación de permanencia de su obra.

Con su diseño ergonómico, el edificio se instala con suavidad en el paisaje. Su fachada, donde alternan las franjas blancas con las acristaladas de los ventanales, permite que la luz inunde las plantas diáfanas. Y, junto a la luz, también la vegetación de monte bajo de Las Rozas y el perfil azulado de la vecina sierra de Guadarrama parecen introducirse en él.

Elcano añade a las dos características propias de la poética de Cano Lasso otro rasgo fundamental: su deseo de integrar la arquitectura en el entorno.

Cano Lasso logró que el paisaje se incorporara con delicadeza a la actividad profesional humana. Elcano, tan singular en su estética como inteligente y visionario en su concepto del espacio laboral, se convirtió desde el principio en un icono de la arquitectura corporativa española. Y sigue siéndolo. Trabajar dentro de un edificio así, declarado bien protegido, es un privilegio.

En sus tres plantas, con sus 12.700 metros cuadrados, dominan la sencillez, la linealidad y la pureza de las formas. Abierto al exterior a través de sus cristaleras y con las magníficas vistas a la sierra que se disfrutan desde su azotea, Elcano guarda, no obstante, de la mirada ajena su interior: los amplios espacios de trabajo, las zonas comunes y el hermoso jardín.

Los cuatro hijos arquitectos de Julio Cano Lasso afirman que con él aprendieron a mirar el mundo de otra manera: con rigor, con seriedad, con sensibilidad. En el edificio Elcano también se trabaja de otra manera

TESTIMONIOS

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Nuria Barrios

Nuria Barrios

Madrid, 1962

Autora de las novelas Todo arde, El alfabeto de los pájaros y Amores patológicos, de los libros de relatos Ocho centímetros, El zoo sentimental y Balearia, y de los libros de poemas La luz de la dinamo, ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, Nostalgia de Odiseo y El hilo de agua, ganador del Premio Ateneo de Sevilla.

LA ARQUITECTURA EXCEPCIONAL

Julio Cano Lasso, un arquitecto tan respetado como sensato, declaró en cierta ocasión que era contrario a las viviendas tristes. El edificio Elcano tiene una clara voluntad plástica y posee un ambiente alegre y luminoso. Con forma de trasatlántico, apunta su curvada proa de tres alturas al encinar y los pinos de la localidad madrileña de Las Rozas. Cano Lasso lo diseñó en 1992, un año después de recibir la Medalla de Oro de la Arquitectura, premio que reconocía el equilibrio y la vocación de permanencia de su obra.

Con su diseño ergonómico, el edificio se instala con suavidad en el paisaje. Su fachada, donde alternan las franjas blancas con las acristaladas de los ventanales, permite que la luz inunde las plantas diáfanas. Y, junto a la luz, también la vegetación de monte bajo de Las Rozas y el perfil azulado de la vecina sierra de Guadarrama parecen introducirse en él.

Elcano añade a las dos características propias de la poética de Cano Lasso otro rasgo fundamental: su deseo de integrar la arquitectura en el entorno.

Cano Lasso logró que el paisaje se incorporara con delicadeza a la actividad profesional humana. Elcano, tan singular en su estética como inteligente y visionario en su concepto del espacio laboral, se convirtió desde el principio en un icono de la arquitectura corporativa española. Y sigue siéndolo. Trabajar dentro de un edificio así, declarado bien protegido, es un privilegio.

En sus tres plantas, con sus 12.700 metros cuadrados, dominan la sencillez, la linealidad y la pureza de las formas. Abierto al exterior a través de sus cristaleras y con las magníficas vistas a la sierra que se disfrutan desde su azotea, Elcano guarda, no obstante, de la mirada ajena su interior: los amplios espacios de trabajo, las zonas comunes y el hermoso jardín.

Los cuatro hijos arquitectos de Julio Cano Lasso afirman que con él aprendieron a mirar el mundo de otra manera: con rigor, con seriedad, con sensibilidad. En el edificio Elcano también se trabaja de otra manera

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Propiedad:

Barings


Comercializa:

Cushman Wakefield

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